lunes, 17 de septiembre de 2012

Creencia


                                     Ignaty Nivinsky
 
Dejo aquí mi rezo
estereotipado, reblandecido
en soplo clavado de cobijo A+.
Y una foto que no añadió el blanco terco
es habla silenciosa, pétalo suficiente
de pura impronta murria 
y psicología de avispa
para hinchar el formato, esta expresión
reducida de carencias.
Cuento sólo con el alma
en vuelo de amnésicas sorpresas
y las pipas de la guerra están colmadas,
cuando recompongo mi paz
que asciende como el humo tapiz
por esta ciudad ofensa,
donde clavo mi sombra cima,
macaón que encima no me duerme
y como religión se extiende viva
en flor humana,
mujer siempre.



domingo, 16 de septiembre de 2012

El mito flojo del trabajo


                                                        Tiempos Modernos
Es 
ha sido
será siempre
un hueco rellenado
con angustia de hormigón
la gran mierda para el que carece.
Y el que tiene tendrá sobras
para morir lentamente
su vida que se dice laboriosa.
Mis fantasmas poseyeron piezas
y las jugaron en el silo,
se jugaron el sudor y el sueño,
las horas, los ayeres,
madrugadas con Satán 
en una suma que restaba:
virutas, dividendos, trono
de un dintel iluminado.
Nunca tuvo el amor sincero
ni furtivos recovecos
en horas severas y maquinaria
empantanada por el ruido
de cumplidas exigencias;
pretextos simplemente poseyó,
de algún vaso sudoroso
su doméstico aguacero
secretos de otro simple
pretextado verso.
Es 
ha sido siempre 
la gran mierda,
sobre todo al que destroza
y desprometidos vuelos
apolilla, con herrumbre de su dogma.
Como el agua que cose
ventoleras y desgrana voluntades
barrenando la alegría
bien sembrada, la alegría techo
por sabernos vivos, en familia
con el viejo truco
de buscarnos el pan crédulo,
nuestro pan simple y nada abstracto
el honrado mito flojo
cada día.



martes, 4 de septiembre de 2012

No pierdas ese instante







                                                            Karl Schmidth Rottluff


 Pequeña desrazón de mis sentidos:
somos uno, y ya basta esa agonía.
                                      Alberto Serret




Encuentra mis puntas, las dos, las más severas
que el amor a tientas redondeó al alza.
Y aunque las venas caminos sean, para el habla
del deseo sin los planos de Gräfemberg,
expande la greda de coronar silencios.
Ahuyenta toda sangre sin riqueza
y sin premura del clamor, sentido intacto.
Busca el entrepecho del temblor talado,
para construir lo dicho y hecho a ciegas.
Hazte a mis desgastes, amanece sembrada
Y no desinfles, en mi filo de marfil honrado
el milagro de tu reino, día tras día de andarse
muy soñado para el tiempo exacto.


martes, 21 de agosto de 2012

Halcón peregrino







Yo no me escuchaba
Ofendía esta celda hoy
que ni siquiera se abrió
en mi escritura libre.
Durante absurdas oraciones
las piedras la acogieron
y me desciñó un musgo ojeante,
donde el amor refresca ciegamente.
Con sus joyas de nombrarme es capaz
de suponerme en inusitada altitud;
hoy tengo tanto alcance
en la mirada, tanta fuerza llevo
en mi sonido, sin embargo, mis huesos
otean tan desnudos el abrojo fósil
que pletórico vuelve a circular,
hasta que las alas conmutadas
hayan suplido esta atmósfera
del espacio parietal, almibarado
con el simple humor de retornarme.

lunes, 20 de agosto de 2012

Nombrar la soledad



 

 

No aparezco en las afueras
para recoger al tiempo
en sus alambres ciegos.
Me desengaña el alba
partiendo su serón
de lágrima aproximada.
Allí mismo me rascan las semillas
plantadas como pájaros.
Tengo noches destiladas
y una hernia horaria
del azar que me abandona.
Me abusan los rincones de sorber
la soledad más inocente
acuchillada por el aire
de mi voz forzada bajo techo,
que ansía la sutil virtud
y el aplacimiento de volar.


Subterfugio



                                         Gabriel Gutiérrez




Bajo antiguos alborozos
comienzan a amasar
náuseas únicas allá adentro.
El arpa no alcanza noche
para cerrar el eclipsado juicio
y conferirle a Circe el fuero
de un solo fermento a mi nombre,
hincando el bordado cómplice
de su afilada espuma, que  redundaba
su parcial cojera devanando soledad
y ungiendo el estropicio.
El límite me avanza el bostezo
donde se enredaba el júbilo
sobre la hierba azul, que vuelve de nuevo
a ser manido clásico en la lluvia
frente al incoloro escenario insulso;
como el dispendio gris del reciente abrigo,
donde sopla aún herido el aire frío.
Sinceramente me acerco, ando ya empapado,
sobre las aguas hondas sin intrigas
y me asomo, rueda el aliento.
No me nacen las hileras en la boca
y existo levemente, remoto como el salitre,
curado o más espeso todavía
que el inaudito acero del papel.
Imaginariamente he asistido al aire
numéricamente menor y al habla,
tañendo alas allá al fondo
y canjeando leyes insondables
de amistad, de útil cercanía.
No obstante, ahora en silo guardo
el desvirtuado plenilunio;
hiño mi atónito ser contra el sueño
engavetado, como esta charla
de bolsillo interminable, rezagada
ofrenda y pluma difunta sepultando
fiasco enrevesado e interrogante túrbida.
Me acerco, sinceramente está el silencio;
ya nunca el rubor se pone acento;
terminé siempre desnudándome…
¿para qué redondear lo inédito?
sin énfasis disonantes-el alma limpia-
¿Para qué ejerzo un vuelo nítido?
Si al final encanece con el polvo en contra
topándose las espinas de siempre:
bengalas en los ojos, chispas de sofismas,
ciertas exigencias de la aerodinámica
y erizos incomprensibles de la desrazón;
hasta una flor en acecho inopinado de alimañas
encaramada en mi intacto escrúpulo
velamen del sendero principal.



lunes, 13 de agosto de 2012

Si me encontrara con Dios



No se opone a los seres que nacen
ni se apodera de sus vidas.
Nunca se queda en la hora cumplida.                                                         
                 Tao Te Ching (ASIMILACIÓN)

                                                    Rouault



(Dedicado a mi hermanos Infante, Carlitos, Obediente y Odalys, fallecidos entre accidentes, escombros, cáncer y sin hacer más larga la espera).



Si me encontrara con Dios
entre estertores, quizá le pida
que me aleje el hosco cedro decorado
y me alargue el fervor puro de mis ansias.
Después imploraré mi pulso, confesaré
si puedo el breviario de mi vida, si da tiempo
suprimiendo los desnudos marchitados.
Aclararé mis amores no alfabéticos,
enunciados por claros de dulzura
recitando a los rostros desvaídos
sin tormento.
En mi boca encontrará en grandes ramos
la sonrisa que será tragaluz en mis pecados,
desgranados y numéricos cuando otra persona
diré que al morir de barrios yo haya sido,
cada vez que un mundo mejor he procurado
en la tierra de su infinita obra rehuída.
No tildaré muertes para comulgar
cual ángel caporal quedo, en partida anticipada
y pastora tierna juventud para decirle:
Mire señor, de tu rebaño hermanos me han dejado
y nunca pude ver tu compasión,
perdone mis brazos tan explicativos
¡absuélvame si lo cree y si no castígueme!...
Toma mi corazón como el insulto que siento
al apagarse esos senderos sanguíneos;
donde quieras cláveme esta lanza ofrenda,
de querer ser otro por mis caros amigos...
¡ corrígeme este escepticismo!
aunque me haya crismado sólo esta tristeza.