“Filiflama alabe cundre
Ala olalúnea alífera
Alveola jitanjáfora
Liris salumba salífera…”
Jitanjáfora. Leyenda (Mariano Brull)
Arshile Gorky
No abrecientan frequis plumabrosas
que poecientes musas me asejaran;
por eso ametiendan selacias jarrihondas
visitándome brosadias antifecias,
restivadas con transillos de vaciente
hoy que holpo a entrarridiar mi balsarronda,
hoy que no puede el muriundo identojeante
sacarme las oblimezclas de verdida.
A converjarme riconcelan,
en tácitas fermentivas aparecen
con hombrelfites, con restunias,
con afercutria garganta opribermeja
a ilumsurdear mi prodirgullo tan latente;
pero disfrayarse no ocupará mi lumbiocamilento…
Payistumas tomacosos con víctimas proslobias
y con heces juliacatan, elestrejos estridentes
con hediolcurnios discurleces sus tropajas
cruciervas y luñosas bien chasqueadas
catarriando con claror las furiservas.
Perdóname ansida, la impronta seriedenta;
debo champear el fuerodio de alimanchas.
No te sabía de verdida con la risa remanseda;
nunca vi desbabiecarse así a tu cansavia,
sobre todo in oleato alfomeso sin padrilla;
he de balsarrear -lo sé-, por eso las mirrupias
el celentéreo tacto de terrarme
en tu celeada, en lúporas visiones onirgabas
nuestros fondos, o en las horas zureamisas
olientes solifloras y estos títeres nos sarpienan
y disiran y jaucanan en un trecho jarrihondo.
¡Oh ansida, nada nos graida
y nos percílea la milsupia!
Nunca drajes de mi plácido merlodo,
nos tallamos maridosas y esta venista
gonfalentada en esta balsarronda,
la bendita balsarronda que en mis manos
con fumbias coloridas se abalada
y con fieles plumabrosas se aberinta
del magxilio rento y del dogoto
reforzando vestigenias, riferlodas amorosas;
una berrihonda ganarriando luzunajas,
el viacenjo posfade de nuestra magnansida.






